TERCERO EN DISCORDIA
El dinero cambia el comportamiento humano
Las actitudes humanas pueden modificarse cuando hay dinero de por medio, es la conclusión de varios experimentos realizados por Dan Ariel, profesor de psicología del consumo del Massachusetts Institute of Technology, y autor del libro relacionado “Las Trampas del Deseo”.
Los investigadores estudiaron qué ocurre con el comportamiento, a través de ensayos sencillos que demuestran cómo el dinero impregna y altera las relaciones interpersonales, en el preciso momento en que éste entra en juego.
En uno de los experimentos, se le pidió colaboración a tres grupos de personas para una tarea simple como es garabatear tantos círculos como pudieran en una pantalla de computadora, durante 5 minutos. Solo difería la retribución. A un grupo no se le pagaría nada, al otro 0.50 centavos de dólar y al tercero, 5 dólares.
El mejor desempeño fue del grupo que realizó la tarea como un favor, sin recibir dinero a cambio (expresó su deseo de cooperar voluntariamente). Los que se consideraron bien remunerados, también tuvieron un buen rendimiento. Sólo obtuvieron malos resultados, aquellos que se sintieron mal pagos. ¿Por qué fue mejor el resultado de los que no cobraron?
Según Ariely, cuando se pide colaboración, el esfuerzo depende del contexto en que pongamos las cosas: dentro del marco económico se espera una retribución (uno hace el trabajo, el otro paga por ello) y dentro del entorno social (lo hacemos para ayudar al otro).
La conclusión es que la gente deseará colaborar, y lo hará bien, cuando lo vea como un favor o asistencia voluntaria; o por una tarifa justa. En cambio, el rendimiento será menor entre aquellos que perciban que no hay un intercambio equitativo.
Un comportamiento similar se describe en el libro “Sway: The Irresistible Pull of Irrational Behavior” de Ori y Rom Brafman. Años atrás el gobierno Suizo quiso construir, cerca de un pueblo, un depósito de basura nuclear. Quizá por patriotismo o como un deber social, el 50,8% de la población estaba a favor del proyecto. Como para el gobierno esa cifra no era suficiente, decidió compensar con 5000 francos a cada residente que estuviera de acuerdo con la instalación. El resultado fue que el porcentaje de aprobación bajó a 24,6%. Una vez que entró en juego el dinero, la decisión de los votantes cambió. Es que desde la perspectiva económica, esa cifra era insignificante para tener que vivir cerca de un basurero nuclear.
No debería sorprendernos, entonces, que el dinero pueda cambiar nuestra perspectiva, nuestra conducta o la forma de relacionarnos con los demás.
Fuente: psychcentral.com
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