1) Superposición de prendas y texturas. Hay que animarse a mezclar. Remera con cinturón, sobre vestido mini, sobre pantalones o calzas. Chombas superpuestas. Camisas debajo de remeras. Musculosa sobre remera, sobre shorts que se llevan con leggins debajo.
2) Look Safari. Los diseños tribales, de la naturaleza y la tierra, se reflejan en bolsos, zapatos, chaquetas, zapatillas o polleras.
3) Flores. En todas sus formas, medidas y colores. Aplicadas en el pelo, ropa, calzado, o estampadas en accesorios como relojes o cinturones.
4) Maxi gafas. Los anteojos “retro”, grandes y con el glamour de otras épocas, se convirtieron en objeto de deseo. Pero como no siempre quedan bien, hay que buscar los que mejor se adapten al corte de cara y tipo de piel.
5) Blusas y camisas de seda o gasa. Ya sea con mangas rectas, “farolito” o acampanadas, con lazos a la cintura o estampadas, marcan una fuerte tendencia. Aunque es una tela de lujo, para lograr un look diario o informal pueden combinarse con jeans.
6) Shock de color. Ganan los colores estridentes como el amarillo, naranja o fucsia en indumentaria, calzado y accesorios, para proyectar energía.
7) Bolsos y carteras grandísimas. Son accesorios caros pero en los que vale invertir, porque se pueden “mostrar”, todos los días. Si son de ediciones limitadas, ¡mucho mejor!
8) Vestidos inspirados en décadas pasadas. Amplios, floreados o con frunces de tul que asoman del ruedo.
9) Sandalias. Muy altas, coloridas, con plataformas y muchas tiras, estilo gladiador.
10) Pantalón chupín. Es clave para estar a la moda. Para el día, de jeans; para la noche, rasado.
11) Polleras tubo o balloon. Largo justo a la rodilla, son comodines para mostrarse muy femeninas.
12) Remeras largas con estampas, bordados o aplicaciones de piedras. Se usan con fajas o cinturones anchos, que marcan la cintura. |