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Comprar sólo por el precio (bajo). |
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No tener en cuenta la calidad de las telas. Por ejemplo, cuero no es lo mismo que “ecocuer” ¿La prueba de fuego para reconocerlo? Si tenés dudas, acercá un encendedor a la prenda, cartera o accesorio (supuestamente de cuero), si escuchás un grito de espanto de la vendedora, ¡Dejálo! |
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Tentarse con piezas muy extravagantes (que no volverán a exhibirse hasta dentro de varios años). |
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Desesperarse y llevar el talle incorrecto (si calzás 38, no importa cuánto te gustaron los que quedaban en 37. Terminarás regalándolos. |
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Dejarse arrastrar por la marca (hasta los mejores diseñadores cometen pecados). |
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Temer consultar, antes de pagar, si los productos con descuento tienen cambio o devolución. |
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