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Si se trata de una prenda de cuero liso, hay que rociar un paño con algún producto siliconado (tipo lustramuebles) y humectarla una o dos veces al año para que no pierda elasticidad y suavidad (no aplicar el producto directamente sobre el cuero y probar siempre del lado interior para no cometer errores visibles). |
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Las gamuzas y el nobuk se cuidan pasándoles una lija muy fina, triple 0, que va quitando gradualmente manchas en puños, cuellos o ruedos |
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Nunca guardar en bolsas o fundas plásticas. Producen hongos y si el cuero no respira se va secando. Evitar lugares húmedos o muy secos. |
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Es necesario protegerla del polvo que podría agrietar el material. Para quitarlo, se puede usar una esponja seca o directamente poner las prendas en fundas de algodón. |
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La ropa mojada debe secarse naturalmente (nunca acercar a fuentes de calor) y para recuperar la flexibilidad, usar acondicionadores para cuero. |
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Las manchas de roce en cuellos y puños se limpian con cremas para cuero. |
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Si no hay un especialista cerca, y estamos en apuros, un dobladillo puede ser pegado con una capa delgada de cemento de contacto. |
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En caso de necesitar arreglos o reformas, llevar la prenda al lugar de compra, ya que el cuero, al no tener trama de hilado, requiere un tratamiento especial para evitar que quede perforado por la aguja. |
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Si el cuero se mancha, limpiar únicamente en tintorería. La limpieza profesional mantiene en condiciones cualquier textura (especialmente las metalizadas). |
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Las prendas de cuero pueden plancharse a temperatura media, con un paño seco encima para evitar “exceso de calor” o brillos indeseables. |
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No dejar lapiceras en los bolsillos. Las marcas de tinta son casi imposibles de borrar. |
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Desde ya, el principio básico es consultar y seguir las instrucciones de cuidado de los fabricantes de la prenda. |
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